31 de diciembre de 2011


Bien, un año más se va y con él un ch$%&/()(& de acontecimientos personales que francamente quisiera olvidar. Fue un año complejo y violento en términos sociales, decepcionante y poco prometedor en cuestiones laborales y emocionalmente fue como subir al Superman de Six Flags varias veces, esto suena irrelevante, pero si agrego que las alturas y la alta velocidad me aterran, imagínense el cuadro.

La gente que me conoce sabe que mis periodos de meditación los paso en Zacatecas, el lugar en donde nací.Hace unas semanas que llegué a Pueblo quieto, ya no tan quieto, y mi madre no se cansó de decirme que la causa de mi mala fortuna es mi falta de fe en Dios, a lo que yo respondí "Dios no existe", por supuesto fue la peor respuesta que pude decir pues mamá se ofendió y abrí una discusión milenaria entre padres e hijos, pero el punto de esta acotación es que, en efecto, trataré de recuperar mi fe el próximo año, pero no en Dios, sino en mi misma; frustración, frustración y más frustración, así fue mi año en términos académicos y laborales, no obstante me consuela saber que son los tiempos que nos tocaron vivir culpables de que no solo yo me sienta así.

Pero no todo estuvo perdido pues creo que un mal año es aquél en que no tienes la oportunidad de viajar, pues en el viaje encuentras respuestas y es la mejor escuela de la vida, por lo menos de eso estoy convencida. Yo lo hice, no muy lejos pero tuve la oportunidad de conocer dos destinos nuevos a los que seguro volveré.

Un mal año es aquel en el que no te encuentras con gente valiosa, con gente que no es como las demás, gente única en su tipo, esa gente que te deja sonriendo cuando se despide de ti, esa gente que te invita una torta cuando no tienes un peso en la bolsa, esa gente que te lleva a pasear cuando estás triste, esa gente que va a tu cumpleaños aunque haya salido tarde de trabajar, esa gente que te dice lo bonita que te ves en tus fotos aunque por dentro estés destrozada, esa gente mágica que hace la vida más sencilla, esa gente que te compra una pizza cuando tienes antojo, esa gente que escucha tus desmadres personales aunque ya conozca la historia... 2011 trajo a mi vida a toda esta gente y solo por eso no fue tan malo.

Tengo muy mala memoria así que no me acuerdo muy bien de muchas cosas que pasaron este año, pero si logré sobrevivir lejos de casa y sin trabajo fue por mis amigos, especialmente mis caseros Sam y Cintia a quienes agradezco su paciencia y buenaondez, ah y olvidaba la compañía de Piojito.
Un año de desempleo, de miles de entrevistas fallidas, de corazones rotos, Portishead, encuentros, Fernando del Paso, un nuevo colchón, el mejor cumpleaños, la guerra contra el narco, balazos en mi pueblo, Ninel Conde y Enrique Peña Nieto, tu poemario, mi mala ortografía, malas decisiones ... Ya vete 2011 y no vuelvas más.




15 de noviembre de 2011

un día cualquiera

Cuando no hay internet en mi edificio y necesito enviar correos (cv s, sigo sin empleo), como la mayoría de los emprendedores que no tienen oficinas, voy a Starsucks.
Mi experiencia en estos lugares, por lo menos en la sucursal que visito, no es la mejor. Siempre voy a la misma sucursal cerca de Galerías Coapa. Siempre me siento en el mismo lugar; en la esquina de un sillón cerca de la entrada. Casualmente siempre me atiende la misma señorita y siempre me sirve solo espuma, sospecho que no le caigo bien. En la mayoría de las ocasiones ponen música clásica, no me molesta, el problema es que la ponen a todo volumen, no como parte del ambiente, como acompañamiento musical de esta comedia.
Una vez que me sirven mi espuma no la bebo directamente del vaso, sino que me la como con un palito de madera para revolver el azúcar, al final si bebo del vaso. Permanezco en el establecimiento al rededor de tres horas, ya que si me quedo más tiempo los pies se me entumen por el frío.
Siempre voy al baño antes de irme y limpio el bigote blanco que la espuma dibuja en mi labio superior. Tiro mi vaso y me voy caminando sobre la avenida tratando de recordar cómo era la vida antes del internet.

14 de octubre de 2011

Copia fiel : Ron Mueck

Con frecuencia el arte contemporáneo es complicado de entender para las personas que no están inmersas en ese mundo, incluyéndome por supuesto. Este tipo de trabajos no suelen ser de mis favoritos, tal vez porque no los comprendo o en algunos casos me parecen simples experimentos de ocio. No volveremos al Renacimiento, eso es un hecho, no obstante existen trabajos que por su minuciosa manufactura e impactante presencia son dignos representantes de su tiempo. En este caso me refiero a las piezas del escultor australiano hiper-realista Ron Mueck.

Lo interesante de su propuesta es que crea reproducciones del cuerpo humano sin omitir las imperfecciones y detalles de la piel como granitos, lunares e incluso utiliza pelo humano natural para ponerles vello y cabellera a las piezas de silicón, además recrea la expresión de los rostros y las miradas. Si no fuera por el tamaño, ya que algunas piezas son gigantes y otras pequeñas, las esculturas podrían confundirse con los espectadores si estos fueran a visitar la exposición en ropa interior.

Mueck, comienza su carrera en los sets cinematográficos en el área de efectos especiales y de ahí saltó hacia las galerías del mundo con su propuesta hiper-realista. También se le conoce por haber realizado una pieza su padre muerto e incluso utilizó el cabello del difunto para terminarla.

La exposición está montada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso y estará hasta el mes de febrero del próximo año, así que tienen suficiente tiempo para darse una vuelta, ya que es una excelente oportunidad para admirar la obra de Mueck que en vivo es como mirar el reflejo de nuestro propio cuerpo, sin accesorios, tal cual es, un frágil instrumento que contiene la vida. Los horarios son de martes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs.


Entrevistas de trabajo


Vengo de una entrevista de trabajo. Nunca he sido buena para las entrevistas laborales o escolares, soy tan mala como cuando presentaba exámenes de matemáticas en la escuela y me sacaba un tres, llevaba cursos los sábados y aún así no pasaba la materia. Los síntomas son los mismos : insomnio una noche anterior, sudoración extrema y bochornos, calambres en la panza y pérdida de memoria. El peor de todos los síntomas es la verborrea cuando el asunto se está llevando a cabo. Hablo tanto que llego al punto de hipnotizarme con mi voz y de pronto finaliza la entrevista casi sin que lo note. Luego cuando salgo me doy cuenta de que cantinflié la mayor parte del tiempo; me es difícil no hacer comentarios raros, sin sentido o ser demasiado honesta.
¿Dónde te ves en 10 años?, nunca sé que responder a esa pregunta y casi siempre contesto lo primero que se me viene a la mente o lo que creo responderían los jóvenes exitosos egresados del Tec de Monterrey. " Me veo realizada profesionalmente, con mi propio negocio y estable económicamente". Más o menos es lo que responde el postulante promedio, pero ¿realmente sabes en dónde estarás en 10 años con certeza?, yo creo que no.
Algo que me pone muy nerviosa cuando me llaman para concretar una cita laboral es la localización de las oficinas. Esto es un problemón ya que no soy nada ubicada; por ejemplo, tengo más de un año viviendo en el mismo departamento y todavía no me he aprendido el nombre de las calles aledañas. Esto no quiere decir que la gente que vive en el Df desde su nacimiento conozca bien el núcleo urbano, la ciudad es enorme, sin embargo una manera de explorar "la ciudad", como le llaman aquí, es justo cuando estás buscando chamba, sobre todo si no naciste en este sitio.
El proceso busca empleo se asemeja a un rally de pistas contra reloj y nunca falta el factor sorpresa que te retrasa: el taxista que te pierde porque no es su zona, el microbusero que olvidó bajarte dónde se lo pediste o los vagones llenos del metro en dónde te empujan y con dificultad logras subirte después de que pasaron dos trenes.
Otro obstáculo en la interminable carrera por conseguir empleo es la ropa y los zapatos, sin mencionar el pelo. En lo particular, sufro cuando tengo que usar zapatos de tacón, me gustan mucho, no me mal interpreten, pero debido a las distancias, usar tacones en el transporte público es un acto audaz y valiente que si tuviera que clasificar lo haría en la misma casilla de oficios de domador de bestias salvajes y las chicas que pueden correr con zapatillas de más de 15 centímetros se merecen un premio aparte.
La búsqueda de empleo se vuelve casi un deporte extremo de tanta adrenalina que segrega el cerebros antes de llegar a la entrevista.Después viene la espera del veredicto final durante semanas o meses, mientras el dinero se desvanece y las molestias por colotis nerviosa aumentan. Por todo esto y más, agregaré a mi lista de "cosas que quiero desaparecer del mundo" a las entrevistas de trabajo, al lado de los exámenes de matemáticas y los políticos mexicanos.

3 de octubre de 2011

Super héroes


1.- En la vida real no hay héroes ni villanos, sólo gente que teme estar consigo misma, le aterra la soledad y busca el amor frenéticamente, por eso recrea las historias de otros una y otra vez.

2.- El día menos esperado Santo, el enmascarado de plata, nos salvará a todos del virus del papiloma humano, mal silencioso que muchos cargan sin saberlo.

3.- Ciudad de México.- se dice que los hombres miden su virilidad de acuerdo al tamaño de su estatua de San Judas Tadeo y la cantidad de solventes que puedan consumir durante la peregrinación.

4.- En un lugar apartado del mundo donde reinaba la barbarie, llamado Coapa, vivía el pollo caníbal. Se dice que mataba a otros pollos con sólo un kikiriki, rostizaba gallos con tan solo una mirada y devoraba pollitos pintados de colores como lunetas. No solo era temible sino también un traidor a la afición de su pueblo, pues lo peor de todo es que le iba a las chivas.

5.- Los poderes piropeadores de los ñiles se activan después de las 4pm. Todos los días paso por una construcción y en las mañanas no le chiflan ni a miss universo.

6.- Sigfrido cuando se bañó en sangre de dragón creyó que alcanzaría la inmortalidad pero no fue así. Al no cuidar todos los detalles y percatarse de que una hoja le cubriría un espacio en la espalda justo bajo el corazón, perdió su oportunidad. El ser humano no puede aspirar a la inmortalidad gracias a su estupidez.

29 de agosto de 2011

El look de Amalia


La imagen de la ex gobernadora de Zacatecas cruzó fronteras. No todo fue malo el sexenio pasado. El look de la gober fue imitado por grandes estrellas del espectáculo. Amaliomanía

17 de agosto de 2011

Lección de vida

Aguas cuando cruzas la calle en el Distrito Federal luego terminas
como vaca en autopista:en medio y sin saber si retroceder o correr
nomás mujes y esperas el putazo
Muuuuuuuu!!!!!!!!!!

15 de agosto de 2011

Heridas de guerra


Cada que voy a casa de mi mamá además de comer muy bien tengo la ventaja de ver televisión por cable, pues en mi depa no hay. Es cierto que cada vez la programación está más y más pendeja, incluso en canales disque culturales como Discovery Channel, pero hay algunos documentales que se salvan. El último que vi se trataba de un wey que pretende hipnotizar tiburones con solo bloquear los receptores magnéticos que tienen en la nariz por medio de una caricia. Suena a algo que haría cualquier integrante de Jakass , pero aunque la idea parezca suicidio, funcionaba con los tiburones blancos.
Mientras veía el documental, noté que la piel de los tiburones tiene un montón de cicatrices. Pensé que eran resultado de peleas con otros machos para aparearse con las hembras, pero no es así. Según explicaba la voz en off las yagas en su piel fueron causadas por las hélices de los barcos o redes pesqueras.
No terminé de ver si el gringo loco logró su cometido, a cambio me puse a pensar en mis propias heridas. Miré mi cuerpo antes de bañarme y observé con cuidado la cartografía de mi piel; una rayita muda que resguarda un relato por cada golpe o raspón.
La cicatriz que luzco sobre mi ceja izquierda tiene la historia más estúpida. Recuerdo que estaba de visita en casa de mis tíos en Puebla, ¿el motivo? la graduación de mi prima Pame.Después del fiestón me levanté al baño en la madrugada para hacer pipí mientras en la casa todos dormían. Una vez en el escusado se me hizo fácil cerrar los ojos un poquito. Cuando los abrí estaba en el suelo con el tapete en la cara y los chones en las rodillas. Me levanté y prendí la luz, ¡ay wey Carrie! Bien dicen que el miedo paraliza, sobre todo si viene acompañado de sangre, tú sangre. En mi caso el miedo me vuelve obsesiva por la limpieza y el orden, así que después de rajarme la cabeza con el filo del escalón de la regadera, me puse a lavar el tapete ensangrentado, el piso, mi camiseta y, cuando terminé , salí del baño gritando asustadísima.
El resto de mis heridas de guerra también tienen un relato que en algún momento contaré a detalle; por ejemplo, el lomo de mi mano derecha no tiene arrugas por que mi hermana una vez lo alisó... con la plancha caliente. Mis brazos están cortados por cada una de las astillas de cristal de los vasos que rompí por resistirme a lavar los trastes, tarea doméstica que odio. Un de mis muslos tiene la marca de una gran cortada, autoría de Pablo, mi cuate de la prepa, quien estrelló una botella de cerveza contra otra , que estaba oculta a mi costado en la arena, al intentar sentarse a mi lado; esto ocurrió en uno de tantos viajes a Mazatlán.
Somos soldados de la vía láctea y peleamos guerras sin sentido.